domingo, 11 de julio de 2010

Satanás, liberticida absoluto

Fue aquel ser perverso allá en los cielos el que destruyó el vínculo perfecto del creador con los seres creados, robando a la tercera parte de los ángeles su acercamiento al único libre, el cual es el mismo Dios. Ese principio Satánico es realmente un espíritu y que permanece ya que fue transferido a la humanidad total, siendo hoy el hombre el ser creado «como libre» a la imagen y semejanza del mismo Dios, con la capacidad o facultad individual de hacer, dejar de hacer o no hacer, el blanco perfecto para formar en él un verdadero esclavo. Fue aquel Adán el prototipo de libertad, el cual perdió ante la incapacidad de un poder tan grande sobre él que lo atrajo hacia el mismo: «…el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció» (2P.2:19). Desde Adán hasta hoy, todo hombre sin Dios es un absoluto y verdadero esclavo. Veamos de quién somos esclavos y que además hay diversas formas de esclavitud; pero todas convergen a verdaderas prisiones, las cuales pueden ser ideológicas, filosóficas, científicas, materialistas, religiosas, espiritualistas, introspectivas, analíticas; pero por mucha apariencia que una o varias tengan, siempre serán prisiones, y «aunque las jaulas sean de oro y diamantes, jaulas serán». Los hombres desde nuestras envidiables y lujosas jaulas de oro decimos ser libres, y lo aseguramos y lo predicamos. Es así como el «intelectual hombre superior» piensa, razona y luego existe; pero él mismo formula sus «propias» doctrinas, absortos en hondas cavilaciones o leyendo tenazmente libros y más libros, para buscar en ellos su libertad intelectual y poder crecer; pero después de leer tantos libros tendrá como doctrina la idea de todos los hombres que leyó, influenciado con sus locas ideas que mañana tendrá que negar. Los hombres «le quitan la libertad a los hombres cuando les roban sus pensamientos» y los convencen, por la fuerza bruta, por necesidad o sutilmente fascinan su vanidad intelectual. Al disertar cada intelectual o docto, tendrá que apoyarse en la teoría del maestro tal, en la frase célebre del profesor o doctor tal, o como dijo hace tantos siglos el sabio y conocedor tal. Ni aquellos ni estos son libres, porque no hay ni un solo hombre «original»; todos somos copias e imitaciones y todos dependemos de Adán: «…el mundo entero está bajo el maligno» (1Jn.5:19), aún la misma religión. Llama la atención cómo Dios en Cristo resistió categóricamente a este grupo constituido por sacerdotes, fariseos, saduceos, conocedores y sabios religiosos de la época y los confrontó al decirles cosas como estas: «…¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?» (Lc.6:39). No acusó Jesús al esclavo sino al liberticida. No hay ningún hombre sobre esta Tierra que ofreciendo «él» libertad no sea falso; la libertad no está en un grupo religioso, ni iglesia, ni en un pastor, sacerdote, o predicador. La libertad es un don divino, por eso Jesús insistió en combatir a semejantes liberticidas, sepulcros blanqueados «…porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aún con un dedo las tocáis» (Lc.11:46), aves rapaces; aquellos que conquistan y se meten a las casas de las viudas. Qué satisfactorio es para un religioso llenar sus salones, sinagogas o templos y hacer repetir a los que están dentro: –¡soy libre!, –¡soy libre!, –¡soy libre! Esto no es espíritu, esto es sicología de grupo, es ciencia y tácticas de esclavitud; otros ofrecen libertad, diciendo a la gente que pueden hacer de su vida lo que quieran, que son libres... Al final todos aquellos son verdaderos esclavos de un sistema, modas, influencias publicitarias, drogas, vicios, pasiones y aquel será también esclavo de todo esto.La verdadera libertad está en esto y es en la real sujeción por amor a las leyes y principios de Dios y ser parte integral de él y de su esencia, consiguiendo con esto nuevamente «ser como Dios». Definamos, pues: «la verdadera libertad es realmente hacer todo lo que yo quiera; pero que todo lo que yo quiera y haga esté perfectamente coordinado y ligado a todas las leyes y principios establecidos por Dios en su Palabra y por su Espíritu». Esto es únicamente por amor y por la reconciliación por medio de Jesucristo y su preciosa sangre; no es siquiera obligación de conciencia sino el establecimiento del enlace y vínculo perfecto con el cual es libre de verdad, quien no tiene que dar cuenta de nada a nadie, quien creó todo lo establecido que es el todo en todos y para todos, el único soberano y sabio Dios; pero que me buscó también para hacerme libre a través de la verdad del conocimiento de su esencia que es el amor manifiesto en un perfecto espíritu de sujeción. De mí hacia él.Si usted o yo todavía no logramos encajar espontáneamente con los pensamientos, leyes, conceptos y obras de Dios, somos aún esclavos. Sigamos adelante buscando en el amor, en pro de la verdadera libertad. Amén.
Emitida en Guatemala el 11 de julio de 2010

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