martes, 10 de febrero de 2009

Ciegos guías de ciegos


Un día nuestro Señor Jesucristo calificó a los doctores religiosos de guías de ciegos, y no era porque tuvieran bajas calificaciones en sus estudios o porque no se esforzaran en su trabajo, pues de hecho eran personas muy esforzadas. Tampoco podría ser porque no le ponían empeño y sentimiento a lo que estaban haciendo, sino sencillamente porque se pusieron a hacer un trabajo que no les correspondía a ellos.
Esta situación no ha cambiado a través de los siglos. En la actualidad también estamos en el mismo sentimiento, pues el cristianismo es una religión que está sustentada en el llamamiento humano de pastores, profetas, apóstoles, maestros, según el orden teológico, litúrgico, etc., de cada pensamiento humano. Por supuesto, es un aporte positivo para la humanidad si lo vemos terrenalmente; pero espiritualmente siguen siendo guías de ciegos. Sólo al escuchar la predicación acerca de las visiones que tienen, cómo Dios les habla mandándoles a hacer obras terrenales, so pretexto de volverse poderosos religiosos en esta Tierra. ¿Cómo puedo pensar yo que Dios está ahí?
Lea usted la esencia del mensaje de Cristo: ¡él vino a salvarnos, es nuestro salvador!, él vino a quitar nuestros pecados –pero no en teoría, sino de verdad– vino a transformar nuestras vidas para convertirnos en nuevas criaturas, creados según Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef.4:13). Me pregunto ¿dónde están estas personas en las iglesias?, cuando uno sólo mira una muchedumbre buscando dinero, fama, honra, gloria terrenal. No hay que engañarse, eso no es el evangelio de Jesucristo. Han tomado a Jesucristo para sus propósitos –eso es una cosa– pero Jesucristo vino a salvarnos de este mundo. ¿Ya lo salvó a usted?, ¿o todavía está inmerso en este mundo  lleno de pecado? Que Dios nos abra el entendimiento.
Publicado en Prensa Libre el 08/02/2009

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