martes, 16 de diciembre de 2008

¿Qué nos pide Dios?


¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré…? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios (Mi.6:6). Dentro de las preguntas que más nos pueden ayudar en nuestra búsqueda de Dios es el pensar qué pide Dios. De hecho, no hay duda de que nadie da nada sin pedir nada a cambio, y esa ley –aún espiritualmente—se cumple. Por supuesto que nuestro Señor Jesucristo no nos está pidiendo cosas materiales; pero sí pide cosas personales, como lo es nuestro corazón y algunos actos de nuestra vida que deben ser entregados y santificados para Dios. Como lo dice al inicio de los versos del profeta: hacer justicia, amar misericordia y humillarnos delante de Dios.
Realmente, los religiosos han apartado al hombre de Dios en este sentido, porque si bien es cierto ellos sí predican estas cosas, lo único es que le aumentan cosas materiales, las cuales no pide Dios sino los hombres. Es ahí donde entra la contradicción en la vida del hombre. Usted se puede imaginar la exigencia de diezmos, primicias, celebraciones y muchas cosas más, las cuales han envuelto al hombre en un sistema religioso en el cual es más fácil dar una ofrenda, una primicia, una donación, que entregarle a Dios el corazón, hacer justicia y humillarse ante Dios. La sustitución de los valores es el acto más grande de apostasía que estamos viviendo. En sus reuniones le dan una gran importancia a todo lo que materialmente le debemos dar a Dios.
Con ello han cambiado los valores espirituales. Por eso vemos el gran énfasis que le hacen a un culto que parece un espectáculo más que unas palabras de reflexión que nos acerquen a Dios para poder tener esa justicia, esa misericordia y esa humildad necesaria que Dios pide de nosotros. Tal vez  usted piensa que Dios no pide nada, que sólo hay que ir a levantar la mano a una iglesia, asistir a un culto y oír una prédica; pero si usted se da cuenta, en ninguna parte de la Biblia nos pide estas cosas sino lo principal es entregarle nuestra vida a Dios para que le sirva a él y ya no al mundo. …os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, Santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional (inteligente) (Ro.12:1).¡Que Dios le bendiga!

Publicado en Prensa Libre el 14/12/2008

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