viernes, 9 de mayo de 2008

Ver el Rostro de Dios

Después de Tantos años de andar conforme a sus propios deseos y hacer lo que mejor le parecía, para Jacob no le era grato ver los frutos de su vida, tuvo que dejar su tierra por haber hecho fraude, llega a Padan Haran donde habitan sus parientes, bastante parecidos a el en cuanto a su forma de actuar y se da cuenta que nos es la mejor manera de andar.
Pero Jacob también sabía lo que era experimentar la presencia de Jehová, la vio en sus padres y la experimento el, pero la interrogante era como poder estar en plena comunicación con ese Dios supremo, era tan real este mundo para el, a través del engaño una de sus “habilidades” más depuradas había podido obtener cierto patrimonio a costa de su tío Labán, el sabia que eso no le agrada a Dios.
Tenia ya una familia pero no era suficiente, Abraham su abuelo le contó como el salio de su tierra Ur por mandato de Dios, un requisito indispensable para poder escuchar y tener una relación más intima con el Creador, también le narro de ese largo viaje que tuvo que hacer, no sabiendo exactamente a donde se dirigía, pero afinando día a día el oído espiritual que tanto necesitaba para agradar a un Amigo que literalmente estaba fuera de este mundo, Este Dios supremo, El Verdadero, El que desea tener comunión con su creación.
Jacob se encontraba en un dilema seguir en la tierra de sus parientes o regresar a la prometida a sus antepasados, entendía que estando Padan Haran, no estaba siguiendo el deseó que tuvo años atrás, el obtener la primogenitura y después las bendiciones de su padre Isaac.
Jehová en su infinita misericordia estuvo tratando en la vida de Jacob le hizo ver su error y fue moldeando su vida a tal punto que estuvo dispuesto a regresar a Canaan, el sabia que era bien probable que muriera al llegar allí. Su hermano lo estaría esperando, Esau dijo que lo mataría al morir sus padres.
Pero Jacob sabía que la promesa de la presencia de Dios era Canaan, allí le fue prometida descendencia a su abuelo, estando el ya anciano y sin hijos.
Por eso decidió Jacobo regresar, el le pudo haber dicho a Jehová, -no importa si muero, y es lo más seguro que me pueda pasar por las circunstancias, pero Dios deseo hacer tu voluntad y no la mía-.
Ya en ese tiempo Jacobo deseaba realmente cambiar su naturaleza torcida, solo deseaba ser transformado para poder ver el rostro de Dios, como lo vieron Abraham e Isaac, entender el carácter del Buen Amigo que desea lo mejor para nuestras vidas.
El querer tener comunión con Dios implica el morir a nuestros deseos, literalmente Jacobo se dirigía a la muerte si Dios no lo salvaba, pero el dijo con sus actos, no importa Jehová, si esto es necesario para poder agradarte, lo haré.
Que nuestro deseo se este hacer constante mente la voluntad de Dios en nuestras vidas, no importando el precio que tengamos que pagar.

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