lunes, 26 de mayo de 2008

Reconocer Nuestra Condición


Sublime gracia del Señor,
Que a mí, pecador, salvó,
Fui ciego mas hoy veo yo,
Perdido y El me halló.




Su gracia me enseñó a temer,
Mis dudas ahuyentó,
¡Oh, cuán precioso fue a mi ser,
Cuando Él me transformó!.


En los peligros o aflicción,
Que yo he tenido aquí,
Su gracia siempre me libró,
Y me guiará feliz.




Y cuando en Sión por siglos mil,
Brillando esté cual sol,
Yo cantaré por siempre allí,
Su amor que me salvó.

No hay comentarios.: