Jacob fue Hijo de Isaac, el tercer patriarca de Israel en línea de sucesión, pero Jacob tuvo un pequeño inconveniente al nacer fue segundo debido a que tenia un hermano gemelo.
El hecho de no haber sido el primogénito representaba para Jacob en esa época quedar en el olvido. Todas las posesiones materiales y las bendiciones dadas por el Creador del Universo eran por derecho para el que nacía primero.
Jacob tuvo este entendimiento, sabia que seria uno más en esta tierra. Se dio cuenta que las bendiciones de Dios eran de lo más importantes y beneficiosas, y decidió pelear por ellas. Por lo visto a su hermano no le interesaban mucho esos privilegios que tanto anhelaba Jacob, no tomaba muy enserio la responsabilidad y el anhelo de tener una relación con el Dios de sus padres.
En cierta Oportunidad, Esaú el hermano de Jacob, venia del campo, cansado dice la Biblia, por lo visto no le había ido muy bien en sus actividades diarias, Jacob en ese instante preparaba comida que estaba bien preparada debido a que atrajo el olfato de su hermano.
-Dame de ese guiso rojo, porque estoy muy cansado- le dijo Esaú a Jacob, “véndeme tu primogenitura por mi guiso” le dijo Jacob, no tenemos que negar que Jacob si que era comerciante, no perdió oportunidad para entrar en negociación; pero lo interesante de esta escena es el anhelo de ambos, Esaú por el bienestar de su vientre, llegando al extremo de decir que moriría, si no comía en ese instante, algo que no era ciento y Jacob teniendo un deseo por las bendiciones, estuvo dispuesto hasta que se burlara de el, Esaú le pudo haber dicho “Estas loco, como yo voy a darte mi primogenitura por tu comida”, pero lo sorprendente es la respuesta que le dio Esaú “Te la vendo” le dijo hasta lo juro.
Tanta estima tenia Esaú de sí mismo que estuvo dispuesto a vender una bendición tan grande como haber nacido primero y por ende tener el derecho directo de todas las bendiciones dadas por Dios a Abrahán e Isaac, y decir voy a morir si no satisfago mí necesidad.
A Jacob le había salido el negocio, se arriesgo y gano, de el se menciona que era un hombre apacible y de estar quieto, el si escucho de su abuelo y de su padre lo maravilloso que era tener comunicación real con Jehová, esto cautivo su corazón y lo deseo.
Hasta este momento vemos como dos hermanos toman caminos totalmente diferentes uno fue desechado y el otro fue la simiente de donde saldría El Salvador el este mundo, pero habría que cambiar algunas cosas en la vida de Jacob antes de obtener el galardón, no solo basta con tener el deseo en el corazón y en la mente de agradar a Dios, hay que pagar un precio, porque El Gran Yo Soy, es perfecto y Santo y el desea que nosotros así seamos por lo cual Tenemos que ser tratado en áreas de nuestra vida en las cuales tenemos pecado.
A Dios le agrada que lo busquemos, pero si el quiere ser nuestro amigo tenemos que pagar un precio, y este es dejar todas nuestro razonamiento humano y adquirir por la gracia de Dios su razonamiento.
La Biblia da una biografía detallada de la vida de Jacob y demuestra como este entiende poco a poco que el tener la primogenitura no solo es bendiciones y más bendiciones, hay que pagar un precio para despertar nuestra visión espiritual.
El hecho de no haber sido el primogénito representaba para Jacob en esa época quedar en el olvido. Todas las posesiones materiales y las bendiciones dadas por el Creador del Universo eran por derecho para el que nacía primero.
Jacob tuvo este entendimiento, sabia que seria uno más en esta tierra. Se dio cuenta que las bendiciones de Dios eran de lo más importantes y beneficiosas, y decidió pelear por ellas. Por lo visto a su hermano no le interesaban mucho esos privilegios que tanto anhelaba Jacob, no tomaba muy enserio la responsabilidad y el anhelo de tener una relación con el Dios de sus padres.
En cierta Oportunidad, Esaú el hermano de Jacob, venia del campo, cansado dice la Biblia, por lo visto no le había ido muy bien en sus actividades diarias, Jacob en ese instante preparaba comida que estaba bien preparada debido a que atrajo el olfato de su hermano.
-Dame de ese guiso rojo, porque estoy muy cansado- le dijo Esaú a Jacob, “véndeme tu primogenitura por mi guiso” le dijo Jacob, no tenemos que negar que Jacob si que era comerciante, no perdió oportunidad para entrar en negociación; pero lo interesante de esta escena es el anhelo de ambos, Esaú por el bienestar de su vientre, llegando al extremo de decir que moriría, si no comía en ese instante, algo que no era ciento y Jacob teniendo un deseo por las bendiciones, estuvo dispuesto hasta que se burlara de el, Esaú le pudo haber dicho “Estas loco, como yo voy a darte mi primogenitura por tu comida”, pero lo sorprendente es la respuesta que le dio Esaú “Te la vendo” le dijo hasta lo juro.
Tanta estima tenia Esaú de sí mismo que estuvo dispuesto a vender una bendición tan grande como haber nacido primero y por ende tener el derecho directo de todas las bendiciones dadas por Dios a Abrahán e Isaac, y decir voy a morir si no satisfago mí necesidad.
A Jacob le había salido el negocio, se arriesgo y gano, de el se menciona que era un hombre apacible y de estar quieto, el si escucho de su abuelo y de su padre lo maravilloso que era tener comunicación real con Jehová, esto cautivo su corazón y lo deseo.
Hasta este momento vemos como dos hermanos toman caminos totalmente diferentes uno fue desechado y el otro fue la simiente de donde saldría El Salvador el este mundo, pero habría que cambiar algunas cosas en la vida de Jacob antes de obtener el galardón, no solo basta con tener el deseo en el corazón y en la mente de agradar a Dios, hay que pagar un precio, porque El Gran Yo Soy, es perfecto y Santo y el desea que nosotros así seamos por lo cual Tenemos que ser tratado en áreas de nuestra vida en las cuales tenemos pecado.
A Dios le agrada que lo busquemos, pero si el quiere ser nuestro amigo tenemos que pagar un precio, y este es dejar todas nuestro razonamiento humano y adquirir por la gracia de Dios su razonamiento.
La Biblia da una biografía detallada de la vida de Jacob y demuestra como este entiende poco a poco que el tener la primogenitura no solo es bendiciones y más bendiciones, hay que pagar un precio para despertar nuestra visión espiritual.
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