viernes, 29 de febrero de 2008

El Dios Que No Conocemos Parte II

“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” (Exodo 3:14).
Moisés estuvo dispuesto a conocer a Jehová, de tal forma que ha sido una de las pocas personas que como ser humano ha visto la gloria manifiesta cuando hablo cara a cara con el Creador, pasados cuarenta años en el desierto Moisés había perdido todos los conocimientos adquiridos en Egipto, de que sirve la sabiduría humana para comprender el entendimiento espiritual, de que sirven las grandezas que uno puede obtener en este mundo, es sabido que en culturas dominadas por reyes el sucesor de este puede ser cualquier persona que tenga la ambición más grande (Actualmente a esto se le llama visión), no importando los medios para conseguirlo, pero esto ya para Moisés no existía; los anhelos terrenales de su vida, estos no eran su prioridad, ante los ojos del mundo y hasta los de su mismo pueblo lo podrían considerar como el de un hombre fracasado, probablemente muy pocas personas se acordaban de aquel hebreo que vivió con los Egipcios como príncipe.
Pero el desierto da sus frutos, Moisés se caso y tuvo hijos en este tiempo, algo que no pudo hacer cuando vivió en Egipto, Dios nos da consuelos en esos tiempos difíciles y solo por su gracia daremos los frutos que el desea. De la gran comodidad de su vida pasada paso a cuidar un rebaño de ovejas, ni siquiera eran de el, eran de su suegro, que gran enseñanza nos da Moisés, estar dispuesto a cuidar el rebaño de otra persona, pero nuevamente eso le era necesario para lo porvenir, el iba a cuidar de muchas personas que no le pertenecían, eran el pueblo escogido de Jehová, una multitud en esos tiempos, era la promesa hecha a Abraham cuatrocientos años atrás.
Moisés recocía que de el no podría salir nada bueno, el no estaba dispuesto a arriesgarse en hacer obras según su pensamiento o ideas, le manifestó a Jehová que el era tartamudo, indocto, incapaz de realizar el propósito que Dios le estaba mandando que hiciera, el apóstol Pablo dice “Yo me gloriare en mis debilidades”; solo cuando reconozcamos que de nosotros no podrá salir algo bueno, no daremos los frutos adecuados que tendrán como efecto trasformar a otras personas, tiene que ser la vida misma de cristo la que se manifieste, si esto no es así el no se manifestara de una manera real.
Jehová nos dará ayudas en estas situaciones, en el caso de moisés fue a través de su hermano Aarón, el seria el portavoz ante Faraón de los propósitos de Dios para su pueblo, El sacaría con grandes juicios a Israel de Egipto dice la Biblia que hasta endurecía la posición de Faraón para no dejarlos ir, y Jehová enviaba juicios aún mayores para los egipcios, las grandes proezas de parte de Dios, no nos harán cambiar, esto ha sido un hecho a través de la historia, en este caso lamentable hasta existía una dureza poco veces vista en las escrituras, lo cual nos debe de hacer entender que solo la misericordia de Dios nos cambiara, de nosotros no puede salir una actitud de reflexión o cambio genuinos.
La misericordia de Dios es grande para sus escogidos y si nosotros estamos dentro de sus planes, tenemos que estar dispuestos a ser cambiados por medio de las circunstancias que El ponga en nuestras vidas, la vida de Moisés es un ejemplo de ello, a pesar que Dios lo escogió desde su nacimiento El tuvo que ser moldeado para escuchar de Jehová, podremos tomar malas decisiones (yo he tomado muchísimas), pero si estamos dispuestos a seguir siendo trasformados por medio de los propósitos de Dios, El nos dara forma de vasos útiles y solo así haremos proezas, portentos y milagros como los que hizo Moisés y estaremos en la posición de manifestar que estas grandes cosas solo son hechas por la misericordia de El en nuestras vidas.
“Los deseos de la carne, los placeres de este mundo y la vanagloria de esta vida”, no es nada comparado con tener una comunión directa con el Creador. Al comparar esta tierra con este Universo nos daremos cuenta que es insignificante, imagínense comparar este mundo con el que creo el Universo, realmente no tiene ninguna comparación.

1 comentario:

Felipe dijo...

Cito parte de lo que dijiste:

"solo cuando reconozcamos que de nosotros no podrá salir algo bueno, no daremos los frutos adecuados que tendrán como efecto trasformar a otras personas..."

Una vez escuché eso de una ministra de alabanzas, y esa idea está en muchos cristianos hoy, pero decir que de nosotros nada bueno puede salir creo que es un error.

Claro que de nosotros hay, por naturaleza pecadora, muchas cosas malas, pero también hay muchas cosas buenas.

Un ejemplo para "evangélicos": los católicos han sido fuertemente criticados por nosotros los evangélicos principalmente por ser idolatras, mas ellos han hecho mejor una de las tareas de Cristo que es la de preocuparse del prójimo desamparado con sus múltiples instituciones benéficas (por lo menos mejor que nosotros los evangélicos).

Y sí; Pablo dice “Yo me gloriare en mis debilidades”, pero él dice "debilidades", lo que no es igual a decir "Me glorio en lo que sale de mi sólo por gracia de Dios, pues de mí nada bueno puede salir".

Cuando Moisés le dice a Dios que él no es el indicado para guiar a Israel a la libertad, podríamos decir mas bien que es para excusarse de tal grande responsabilidad más que decirle "Señor, de mi no hay nada bueno que pueda salir".

No estoy diciendo que no tienes razón, obviamente sin Cristo no podemos llegar lejos, pero fijate en algo que dices mas adelante: "solo cuando reconozcamos que de nosotros no podrá salir algo bueno, no daremos los frutos adecuados que tendrán como efecto trasformar a otras personas..."; y si algo debemos tener claro, es que no importa nuestros frutos, es Dios quien transforma a las personas (aunque los frutos si pueden influir).

Eso no más XD.

Bendiciones compadre.