En la actualidad la mayoría de los denominados cristianos lo comprenden una gran cantidad de razas y culturas, lastimosamente cada uno ha ido acomodando ese Dios real a un dios cultural, se nos han ocurrido una gran cantidad de disparates que supuestamente agradan a Dios y que es una forma de acercarnos a ese dios que tenemos en nuestra cabeza, o que nos han impuesto.
Muchos a través de 2000 años de cristianismo mayoritariamente gentil, se han dedicado a escribir y predicar teologías que no tienen nada que ver con el Jehová que conoció Abrahám, y su descendencia.
Es interesante que no tomemos en cuenta muchos testimonios narrados en el Antiguo Testamento que si reflejan las características de Dios y que es lo que El desea para nuestras vidas. La relación directa con cada persona, es algo que el Creador anhela, nosotros no necesitamos de intermediarios o de canales especiales para conocerlo a El y saber cuales son sus designios.
Moisés es uno de los líderes más respetados y queridos por el pueblo judío, el separo el mar rojo, le fueron dadas las tablas de “la Ley” y vio cara a cara a Jehová. Pero como pudo llegar a tener Moisés ese tipo de encuentros, como tuvo esa visión fresca para poder liberar al pueblo de Dios de Egipto, el no realizo muchos holocaustos porque no habían sido instituidos por la ley mosaica, no se propuso estudiar en algún instituto bíblico o seminario, ni dijo me voy a volver sacerdote para darme a conocer.
De la vida de Moisés la Biblia habla desde su nacimiento, y por cierto no era muy alentadora, estaba sentenciado a muerte por mandato del Faraón, “Todos los hijos varones recién nacidos de los hebreos deben de morir”, desde este mismo momento Dios nos quiere dar un mensaje, si queremos conocerlo debemos de morir a nuestra naturaleza humana, para que Su naturaleza divina habite en nosotros.
Jehová en su soberanía lo rescato de la muerte segura y la única manera de protegerlo fue por medio de la hija del Faraón, Moisés ni siquiera tenía el conocimiento de esto hasta muchos años después debido a que todavía era un niño pequeño, este es un paralelismo en nuestras vidas, cuando somos recién nacidos espirituales, si confiamos en Dios el nos rescatara de las situaciones difíciles, aunque estas parezcan imposibles para nosotros o tal vez ni siquiera entendamos que estamos en peligro.
En los años siguientes Moisés tuvo una vida relativamente tranquila vivía en la casa de la hija del Faraón, tuvo una educación esmerada de lo más adelantada para esa época, pero el sabia por la instrucción que le dio su madre biológica que el no pertenecía a el sistema egipcio ni a sus rituales y cosmovisión de la vida.
Moisés quiso ayudar a Jehová, para salvar a el pueblo que El había escogido de entre muchos pueblos, y mato a un egipcio por el mal trato a sus hermanos hebreos, pero esta no era la manera de Dios, faltaba mucho para que llegara Moisés a ser uno de los hombres más humildes que ha existido en esta tierra y para ello Dios lo llevo a un lugar donde no había nada, el desierto.
Al no tener ningún tipo de distracción en un lugar tan poco apetecido para vivir, donde no existe ningún tipo de distracción como las que existían en una civilización tan innovadora como de la que había salido, de seguro causo mucha incomodidad en la vida de Moisés, pero eso es lo que Dios hace para que lo conozcamos, nos mete en el desiertos, materiales o espirituales en donde consideremos que la única salida para nuestra vida es el conocer a Jehová, solo así podremos tener el oído atento a lo que El quiere comunicarnos con el objeto que lo comprendamos, El quiere ser nuestro amigo.
Moisés paso 40 años en el desierto, un tiempo exagerado para nuestras mentes humanas, pero para la mente de Dios era el tiempo necesario para tratar con la naturaleza carnal de su siervo, si no hubiese tenido esta preparación es seguro que Moisés no realizaría el propósito por el cual vino a este mundo, el de sacar al Pueblo de Israel de la tierra de Egipto y llevarlo a la Tierra prometida.Que en nosotros exista el entendimiento de que al ser llevados a un desierto por parte de Dios, tiene como fin conocerlo a El de una manera más clara y que el fruto de ese desierto será el beneficio de muchos otros, debido a que ese es otra característica de su naturaleza, el darse por otros y eso El quiere formar en nuestras vidas
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